{"id":35324,"date":"2017-12-08T17:01:05","date_gmt":"2017-12-08T14:01:05","guid":{"rendered":"https:\/\/dev.prestigtours.com\/sovety-turistu\/vodopad-viktoriya-zambiya-zimbabve.html"},"modified":"2017-12-08T17:01:05","modified_gmt":"2017-12-08T14:01:05","slug":"vodopad-viktoriya-zambiya-zimbabve","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dev.prestigtours.com\/es\/sovety-turistu\/vodopad-viktoriya-zambiya-zimbabve","title":{"rendered":"Cataratas Victoria, Zambia-Zimbabue"},"content":{"rendered":"<p>\nCataratas Victoria: Primeras impresiones<\/p>\n<p>El viaje a la cascada fue largo y arduo. Nos tom\u00f3 m\u00e1s de un d\u00eda llegar a Livingstone, cambiando de avi\u00f3n, huso horario y clima. En cuanto llegamos al hotel, dejamos las maletas y nos dirigimos a la cascada. El sol se pon\u00eda en el horizonte.<\/p>\n<p>En octubre, el nivel del agua ya estaba bajo, as\u00ed que parte del desfiladero estaba seco. Pero ese era nuestro plan: en esa \u00e9poca, se pod\u00eda caminar hasta la isla Livingstone y entrar en la Piscina del Diablo. Al llegar al borde del ca\u00f1\u00f3n, el sol poniente iluminaba la espuma de la cascada principal. Cuentan que cuando el descubridor David Livingstone vio las cataratas desde lejos, las confundi\u00f3 con un incendio en la sabana: las aguas del Zambeze, al caer 100 metros sobre un ca\u00f1\u00f3n rocoso, se desintegran en miles de gotas, formando nubes visibles a kil\u00f3metros de distancia. Los lugare\u00f1os lo llaman Mosi Oa Tunya, &quot;Humo Atronador&quot;.<\/p>\n<p><p><img decoding=\"async\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/dbaa30788c139cd1eee27870ce7dd354.jpg\" \/><\/p>\n<p><br clear=\"all\"\/><\/p>\n<p>Animales en el parque nacional<\/p>\n<p>Pasamos el d\u00eda siguiente explorando la zona y obteniendo los permisos necesarios para filmar en el parque nacional. Tambi\u00e9n conocimos a sus habitantes. Las imponentes aguas del Zambeze atraen a una gran cantidad de animales. Aqu\u00ed se encuentran monos, hipop\u00f3tamos, elefantes y jirafas. Los elefantes cruzan el r\u00edo con bastante libertad, rompiendo \u00e1rboles a su paso. Tras ver esto, abandon\u00e9 mis planes de entrar al parque de noche: la perspectiva de encontrarme con un elefante en un sendero estrecho no me atra\u00eda. Sin embargo, un d\u00eda logr\u00e9 acercarme bastante a las jirafas. Para fotografiarlas, tuve que acercarme a pocos metros. Las jirafas, aunque acostumbradas a la gente, segu\u00edan recelosas y se escabulleron de m\u00ed con sus largas patas. Unas pocas horas bajo el sol abrasador dieron sus frutos. La curiosidad venci\u00f3 a los animales y salieron a ver al molesto hombre con la c\u00e1mara. Mi paciencia tuvo recompensa: logr\u00e9 tomar algunas buenas fotos.<\/p>\n<p><p><img decoding=\"async\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/99d26d53bf6553eaa056313c87950d54.jpg\" \/><\/p>\n<p><br clear=\"all\"\/><\/p>\n<p>Los monos merecen una menci\u00f3n especial: no son nada t\u00edmidos. Corren hacia ti, tiran de tu mochila, de la correa de tu c\u00e1mara. Te ense\u00f1an los dientes. Si ven comida, te la quitan. Generalmente, un encuentro con una manada de monos es muy peligroso. Solo parecen adorables en los dibujos animados, pero en realidad, es mejor observarlos desde lejos. No se les permite entrar al hotel donde nos alojamos, pero en mi presencia, un babuino particularmente descarado salt\u00f3 la valla, les rob\u00f3 el desayuno a las aterrorizadas mujeres y sali\u00f3 corriendo entre las risas de los guardias de seguridad.<\/p>\n<p>Isla Livingstone y Cataratas del Diablo<\/p>\n<p>Uno de los principales objetivos de nuestra expedici\u00f3n era llegar a la Isla Livingstone y a la Piscina del Diablo. La isla se encuentra aproximadamente en medio del r\u00edo, al borde de las cataratas, y suele estar rodeada de agua. Durante la estaci\u00f3n seca, parte del r\u00edo se seca, por lo que se puede llegar a la isla a pie. Sin embargo, se trata de un terreno privado y solo se permite el acceso a un n\u00famero limitado de visitantes guiados. La demanda es alta, y solo pudimos reservar una visita para el d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>La principal atracci\u00f3n tur\u00edstica es la Piscina del Diablo. Justo al borde de la cascada, hay una cuenca de varios metros de ancho con una corriente suave. Desde all\u00ed, se puede observar por encima del borde de la cascada c\u00f3mo un mont\u00f3n de agua se precipita al abismo. \u00a1El espect\u00e1culo es realmente impresionante! Para llegar a la piscina, hay que cruzar a nado un peque\u00f1o canal, caminar por una cresta rocosa y descender al agua. Originalmente, plane\u00e1bamos filmar desde la misma piscina usando una vara larga con una c\u00e1mara. Incluso nad\u00e9 hasta la piscina, pero result\u00f3 ser muy inc\u00f3modo, y las mejores tomas, como siempre, las tom\u00e9 con un dron.<\/p>\n<p><p><img decoding=\"async\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/eff2f67f5e4af2de5baef8dee0e0d603.jpg\" \/><\/p>\n<p><br clear=\"all\"\/><\/p>\n<p>Durante la temporada de lluvias, la cascada libera m\u00e1s de 500.000 toneladas de agua por minuto. Ahora, es mucho menos, pero sigue siendo impresionante. El agua al caer crea un estruendo tal que es imposible hablar cerca.<\/p>\n<p>El primer d\u00eda de rodaje en la isla fue un fracaso. Los soportes de las c\u00e1maras se rompieron y el material del d\u00eda, junto con todo el equipo, cay\u00f3 al r\u00edo. Intentamos rescatarlo e incluso ofrecimos una recompensa a quien lo encontrara. Pero fue en vano: solo se o\u00eda la risa de los hipop\u00f3tamos a trav\u00e9s del Zambeze, y seguimos sin poder salvar las c\u00e1maras.<\/p>\n<p>Rafting<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las Cataratas Victoria, el r\u00edo Zambeze es famoso por sus r\u00e1pidos. Raftistas y kayakistas de todo el mundo acuden aqu\u00ed. Decidimos explorarlos tambi\u00e9n, y la mejor manera de hacerlo era desde una balsa. Francamente, pens\u00e9 que nos esperaba un paseo en bote tranquilo, pero result\u00f3 ser mucho m\u00e1s que eso.<\/p>\n<p><p><img decoding=\"async\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/bf5c8c282fa260d3e618052713704ad7.jpg\" \/><\/p>\n<p><br clear=\"all\"\/><\/p>\n<p>Tras recibir chalecos salvavidas, cascos y remos, iniciamos el descenso hacia el r\u00edo. Otros aventureros ya se agolpaban en la orilla. Nos asignaron una balsa amarilla brillante y partimos. El capit\u00e1n dijo inmediatamente que no ten\u00eda sentido siquiera intentar tomar fotos hasta el s\u00e9ptimo r\u00e1pido: todos ten\u00edan que estar remando. Me di cuenta de que cualquier esperanza de un viaje f\u00e1cil se desvanec\u00eda ante mis ojos.<\/p>\n<p><p><img decoding=\"async\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/5344914b94d8dac279a88e67861b76e1.jpg\" \/><\/p>\n<p><br clear=\"all\"\/><\/p>\n<p>Nos esperaban 19 r\u00e1pidos y m\u00e1s de 30 kil\u00f3metros r\u00edo abajo. Nuestros compa\u00f1eros de rafting eran Peter y Rita, una pareja mayor llena de optimismo. M\u00e1s tarde se supo que se embarcaban en una traves\u00eda fluvial de cinco d\u00edas y estaban decididos.<\/p>\n<p>Agarramos nuestros remos y remamos a la orden del capit\u00e1n. \u00a1Aqu\u00ed viene el primer r\u00e1pido! Un chapoteo, una peque\u00f1a ca\u00edda de la balsa en alg\u00fan punto, un crujido de los remos... \u00a1Hemos terminado! En definitiva, es bastante divertido (y h\u00famedo).<\/p>\n<p><p><img decoding=\"async\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/f3f06678a27fdd89a3da777631de3f07.jpg\" \/><\/p>\n<p><br clear=\"all\"\/><\/p>\n<p>No los aburrir\u00e9 con descripciones de todos los r\u00e1pidos, pero aqu\u00ed est\u00e1n los nombres de algunos: La Olla Hirviente; Escalera al Cielo, un r\u00e1pido de categor\u00eda 5, el m\u00e1ximo para el rafting comercial; El Inodoro del Diablo; Suicidio Comercial (un r\u00e1pido de categor\u00eda 6, el m\u00e1s alto posible, que tuvo que sortearse por tierra); Las Mand\u00edbulas Rechinantes de la Muerte; La Lavadora; Doble Problema; y Olvido, uno de los m\u00e1s desafiantes del r\u00edo. Los nombres fuertes no siempre indican la dificultad de un r\u00e1pido. A mitad del recorrido, incluso pude sacar mis c\u00e1maras y tomar algunas fotos.<\/p>\n<p>Mientras tanto, nos acercamos al umbral de Oblivion; el capit\u00e1n empieza a atar todo con dos cuerdas, y parece que la cosa se pone seria. La probabilidad de vuelco en este umbral es de 60%. \u00a1Pero no hay opciones, solo avanzar!<\/p>\n<p><p><img decoding=\"async\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/1aefa830d97170953988af98e17b687d.jpg\" \/><\/p>\n<p><br clear=\"all\"\/><\/p>\n<p>Los r\u00e1pidos son grandes, pero no parecen particularmente amenazantes. Remamos juntos, la balsa gira con la corriente, una fuente de roc\u00edo, y luego vuelo sobre ella, luego debajo, con el agua revolvi\u00e9ndose por todas partes. &quot;Aj\u00e1&quot;, me doy cuenta, &quot;Me ca\u00ed por la borda&quot;. Rita est\u00e1 nadando cerca. Sorprendido de no haber perdido el remo en el vuelo, lo lanzo de vuelta al bote. Pasamos los r\u00e1pidos bastante bien, aunque la corriente se llev\u00f3 todo el lado izquierdo. Todo el equipo est\u00e1 intacto y hemos filmado el r\u00edo.<\/p>\n<p>Garganta<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de hacer rafting por los r\u00e1pidos, decidimos filmarlos con un dron. Pero el viaje a los ca\u00f1ones del Zambeze no es tan f\u00e1cil\u2026<\/p>\n<p>Por la ma\u00f1ana, nuestro gu\u00eda, Brent, nos llev\u00f3 al borde del desfiladero, asign\u00e1ndonos dos personas que conoc\u00edan el camino y pod\u00edan cargar el equipo pesado. Un sendero estrecho descend\u00eda, a veces usado por pescadores para llegar al r\u00edo. Al parecer, no se usaba muy a menudo.<\/p>\n<p>Los chicos avanzaban a paso ligero, Stas trotaba un poco m\u00e1s despacio detr\u00e1s, con el dron al hombro, y yo segu\u00eda con dificultad. El calor sub\u00eda y el sendero reseco se desmoronaba traicioneramente bajo nuestros pies. Pronto perd\u00ed de vista a mis compa\u00f1eros. Arbustos con espinas afiladas se hab\u00edan movido por el sendero, enganch\u00e1ndome la ropa; arena y piedrecitas se me met\u00edan en las zapatillas. Sin aliento, llegu\u00e9 a la orilla, donde nos esperaba nuestro equipo. Mis compa\u00f1eros no parec\u00edan mucho mejor que yo, pero estaban un poco m\u00e1s animados. Pens\u00e9 que hab\u00edamos llegado, pero result\u00f3 que ten\u00edamos que caminar sobre rocas y trepar por la orilla. \u00bfPor qu\u00e9 no me hab\u00eda negado desde el principio?<\/p>\n<p><p><img decoding=\"async\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/f52649a230f343666ab5b53c730f9378.jpg\" \/><\/p>\n<p><br clear=\"all\"\/><\/p>\n<p>Navegar por las rocas fue m\u00e1s f\u00e1cil que por el sendero suelto; pronto llegamos a los r\u00e1pidos y esperamos a que llegaran las balsas. La navegaci\u00f3n en el ca\u00f1\u00f3n era deficiente, as\u00ed que Stas tuvo que pilotar el dron manualmente, mientras yo ajustaba su vuelo y monitoreaba los instrumentos. Un par de balsas volcaron; los r\u00e1pidos fueron, sin duda, bastante desafiantes. Pero todos los equipos lo lograron.<\/p>\n<p>Se acercaba el mediod\u00eda. Las rocas negras estaban abrasadoras, no hab\u00eda d\u00f3nde resguardarse del sol y nos faltaba agua. Y a\u00fan ten\u00edamos que regresar.<\/p>\n<p>El regreso se hizo m\u00e1s dif\u00edcil. Las rocas eran intocables y las suelas de nuestras zapatillas se derret\u00edan. La \u00fanica forma de evitar que nos quemaran vivos era seguir adelante. Finalmente, llegamos al sendero y subimos la cuesta a rastras. Cincuenta pasos. Parar. Respirar. Despu\u00e9s de cien pasos, un sorbo de agua. Otros cincuenta pasos\u2026<\/p>\n<p>Cuando aparecieron los arbustos espinosos que me hab\u00edan estado molestando durante el descenso, me alegr\u00e9: al menos un poco de sombra. Los chicos tambi\u00e9n respiraban con dificultad. Y llevaban peso extra, maletas con equipo, por no hablar de mi mochila. Lentamente, continuamos ascendiendo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de lo que pareci\u00f3 una eternidad, Brent lleg\u00f3 con una caja de agua fr\u00eda. El agua nunca hab\u00eda sabido tan bien.<\/p>\n<p>Cruzando la frontera<\/p>\n<p>Ha sido un d\u00eda ajetreado. Apenas pod\u00edamos recuperar el aliento despu\u00e9s del descenso por el ca\u00f1\u00f3n, as\u00ed que cogimos nuestras maletas y nos apresuramos a la frontera. Un helic\u00f3ptero nos esperaba en Zambia, y el tiempo apremiaba. Pasamos el control a toda prisa y paramos a un taxista que acepta llevarnos al lado zambiano, pero no nos lleva al otro lado: solo trabaja como barquero de puente.<\/p>\n<p>Mientras sac\u00e1bamos las maletas del maletero, los omnipresentes monos vieron mi bolsa de s\u00e1ndwiches e intentaron arrebat\u00e1rmela, atac\u00e1ndome traicioneramente por detr\u00e1s. Pero no tuvimos suerte: no les entregu\u00e9 la comida y, entre insultos en babuino, me retir\u00e9 sano y salvo. Los pilotos del helic\u00f3ptero, muy oportunamente, enviaron un coche a buscarnos y recorrimos a toda velocidad el camino lleno de baches.<\/p>\n<p><p><img decoding=\"async\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/fe3d0e7a1ef13232c965f21a4f8dca58.jpg\" \/><\/p>\n<p><br clear=\"all\"\/><\/p>\n<p>Helic\u00f3ptero<\/p>\n<p>El helipuerto est\u00e1 situado junto a un enorme baobab en una colina. Es visible desde lejos en la \u00e1rida sabana. El piloto Mike ya nos espera en el helic\u00f3ptero.<\/p>\n<p>Cogimos el equipo necesario y subimos al helic\u00f3ptero. Me siento atr\u00e1s y Stas delante. Durante el vuelo, la puerta trasera permanece abierta para que podamos filmar. Al principio da un poco de miedo volar con la puerta abierta, pero el miedo se compensa con la emoci\u00f3n de las vistas que se vislumbran a nuestros pies. Tras un par de pasadas de pr\u00e1ctica sobre el desfiladero, aterrizamos en la sabana y sujetamos el equipo de filmaci\u00f3n al exterior del helic\u00f3ptero. Los rotores vuelven a rugir y el helic\u00f3ptero se adentra en el desfiladero, rozando casi el r\u00edo, inclin\u00e1ndose y luego volviendo a la superficie hacia el sol poniente. Hacemos varias pasadas m\u00e1s a diferentes altitudes. Mike pilota el helic\u00f3ptero con maestr\u00eda y, a trav\u00e9s de la puerta abierta, vislumbramos el cielo, el r\u00edo, la pared del ca\u00f1\u00f3n y, de nuevo, el cielo. Una serie de giros bruscos y volvemos a sobrevolar la sabana, rumbo a la cascada principal. Pasamos por encima de un intrincado puente. El sol brilla en el roc\u00edo de la cascada, ti\u00f1\u00e9ndola con los colores del atardecer. Desde arriba, la cascada no es tan amenazante, pero sigue siendo majestuosa. Mike da un par de vueltas y volvemos al familiar baobab. El tiempo vuela. Mientras tanto, el sol casi se ha puesto tras la colina.<\/p>\n<p><p><img decoding=\"async\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/37c1013acab81ebbd3bbb1412df9fc30.jpg\" \/><\/p>\n<p><br clear=\"all\"\/><\/p>\n<p>Ep\u00edlogo<\/p>\n<p>Han pasado dos semanas en \u00c1frica. Es hora de volver a casa. Cuatro vuelos: el viaje durar\u00e1 casi dos d\u00edas. Pero llevamos material valioso: im\u00e1genes de video \u00fanicas del Ca\u00f1\u00f3n de las Cataratas Victoria. As\u00ed que nuestros esfuerzos no fueron en vano.<\/p>\n<p><p><img decoding=\"async\" src=\"\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/4770e02c8c899192b17b477eb9624072.jpg\" \/><\/p>\n<p><br clear=\"all\"\/><\/p>\n<p>\n<a href=\"http:\/\/www.airpano.ru\/files\/Victoria-Falls-Zambia-Zimbabwe-2015\/1-2\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Recorrido virtual<\/strong><\/a><br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.airpano.ru\/Photogallery-Author.php?author=95\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\"><strong>Galer\u00eda de fotos<\/strong><\/a><\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/reports.travel.ru\/reports\/2017\/12\/260182.html?utm_source=generic.tmpl&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=news\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">viajar.ru<\/a><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cataratas Victoria. Primeras impresiones. El viaje a las cataratas fue largo y dif\u00edcil. 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