
La República Dominicana es uno de los destinos más famosos del mundo para el avistamiento de ballenas, ya que cada enero las ballenas emprenden su viaje hacia latitudes más australes, llegando a la Bahía de Samaná, donde permanecen hasta finales de marzo para parir y formar nuevas parejas.
Según el Ministerio de Turismo de la República Dominicana, aunque la temporada oficial de avistamiento de ballenas jorobadas comienza en enero, las ballenas (Megaptera novaeangliae) acuden en masa a los bancos de Banco de la Plata y Banco de la Navidad desde varios puntos del Atlántico Norte ya a finales de diciembre.
Miles de turistas acuden a la península de Samaná para escuchar las melodiosas serenatas que las ballenas entonan a sus hembras, las cuales pueden repetirse durante horas o incluso días. Estos enormes animales, que alcanzan hasta 18 metros de longitud, se cortejan meticulosamente, retozando y lanzando chorros de agua de hasta tres metros de altura, y se toman muy en serio la formación de una familia. Es aquí donde las crías se preparan con su grupo para el viaje de regreso al norte.
Los turistas son llevados en barco para avistar ballenas. Es recomendable llevar protector solar, agua, ropa cómoda y pastillas para el mareo, ya que la travesía puede durar bastante tiempo.
Hay una forma más sencilla de ver ballenas: desde el observatorio terrestre gratuito de Punta Balandra. Además del avistamiento de ballenas, los turistas pueden visitar el santuario marino y el museo de ballenas.
La seguridad y el bienestar de las ballenas están protegidos por el Estado, por lo que solo las empresas certificadas pueden realizar excursiones acuáticas. Inspectores especializados se aseguran de que las embarcaciones que transportan turistas no se acerquen a las ballenas a una distancia mayor a la permitida para su tipo de embarcación, y el buceo con ballenas está totalmente prohibido en la República Dominicana, ya que los animales se asustan con el sonido de la respiración de los buceadores.
Fuente: viajar.ru